lunes, 11 de febrero de 2008

Yo no nací en el mediterráneo

Barcelona es una ciudad de la cual uno se puede enamorar rápidamente, tiene muchos atractivos pero sin duda lo que más me gusta es el mar. Hace algunas semanas, cansada de lo subterráneo del metro, decidí explorar el autobús. Descubrí uno que me lleva a la universidad y que luego de pasearme por toda la ciudad, pasa casi 15 minutos por una avenida que da al mar. Me encanta! El mediterráneo no es un mar que destaque particularmente, digamos que no es el caribe, no tiene arena blanca y el agua no es de color azul... es solamente mar, que en sí mismo es maravilloso. Adicionalmente al paisaje, está el sol que aquí sale todos los días, un sol que alumbra, calienta e ilumina, haciéndonos olvidar que en realidad estamos en invierno.

Siempre me he preguntado por qué me gusta tanto el mar. Algunas veces creo que es porque nací en un puerto y desde chiquitita me han llevado a la playa. En realidad todo el tiempo he estado rodeada de mar, de Ilo a Lima y luego a Barcelona. Tengo el presentimiento de que no podría vivir en una ciudad sin mar, aunque no lo vea todos los días, es simplemente saber que está cerca y que cuando quiera puedo verlo, escucharlo, olerlo, sentirlo.

Una de las tantas cosas que he aprendido de mi padre, ha sido el gusto por Serrat. Escuché por primera vez el catalán a través de sus canciones, en ese momento no entendía por qué siendo español y teniendo la mayoría de sus letras en castellano, tenía algunas en catalán. Ahora al estar aquí, siento que comprendo mejor sus letras, entiendo el por qué del idioma y hasta lo escucho sin dificultad cuando canta en catalán. Una de las canciones que más me gustan es Mediterráneo. En palabras de Serrat, “Mediterráneo es un puñado de canciones que se escribieron entre agosto y noviembre de 1971 en Calella de Palafrugell (Girona), Fuenterrabía (Guipúzcoa) y Cala d'Or (Mallorca). Siempre junto al mar”. De hecho el primer nombre que tuvo esta canción fue Amo el mar. Yo no nací en el mediterráneo pero me deleito mirándolo y también amontonada en su arena guardo amor, juegos y penas.

Si un día para mi mal viene a buscarme la parca, empujar al mar mi barca con un levante otoñal y dejar que el temporal desguace sus alas blancas. Y aunque no haya nacido en el mediterráneo, a mí enterrarme sin duelo entre la playa y el cielo...

Para disfrutar: Joan Manuel Serrat (1974).

miércoles, 6 de febrero de 2008

Colombia, las FARC y Barcelona

Pensaba escribir sobre los carnavales de España pero Colombia pudo más. Desde hace varios meses vivo con dos colombianos (bueno ahora solo queda uno, relato contado en el post anterior). Uno de ellos dice que es de izquierda, defensor de lo que para muchos es indefendible: el gobierno de Hugo Chávez, Fidel Castro y varias revoluciones / dictaduras más. A modo de broma (imagino) me pedía un poster del presidente Gonzalo o algo alusivo al tema. Nicolás es militante del Polo Democrático Alternativo, partido opositor al gobierno de Uribe. Yo que no tengo ninguna filiación política, aunque me considero “tirada hacia la izquierda” (sin saber muy bien qué significa y lo digo porque estos conceptos y los de partidos políticos son casi inexistentes en el Perú) sentía que no tenía nada en común con Nicolás, ideológicamente hablando. Más allá de compartir algún gusto musical o alguna que otra “canción de protesta”, no llegábamos a ningún acuerdo. No sé cual sea su postura hacia las FARC, pero creo suponerla…

Jorge es todo lo contrario, se dice de derecha pero no lo parece. Tenía muchas ganas de ir a la manifestación contra las FARC pero unas clases a media mañana se lo impidieron. Está en total desacuerdo con Chávez y por ende, con toda forma de gobierno que recorte la libertad. A pesar de ser de derecha, como él mismo se ha definido, siento que tengo una forma de pensar más parecida a la suya, situación que en realidad me confunde mucho... ¿Seré yo también de derecha y habré estado equivocada creyéndome otra cosa?

Jorge y Nico trabajaban para el gobierno de Bogotá y están muy vinculados a la situación política de su país, me torturaban escuchando radio colombiana todas las mañanas, tardes y noches (el equivalente a RPP) y sin querer me enteraba del día a día colombiano.

Es curioso, hemos vivido juntos por mucho tiempo y hemos hablado de varias cosas y creo que nunca de las FARC. Pensaba ahora que veo tantas noticias, blogs y artículos sobre el tema, que la distancia geográfica debe haber influido para que me sienta alejada. Aquí, aunque también se convocó y se movilizó gente, “alrededor de un millar de personas reunidas en la plaza de Sant Jaume”, según El Periódico de Cataluña, no ha sido una cuestión de fondo (o al menos así me parece). Creo que la cercanía a las elecciones generales españolas está monopolizando los medios de comunicación. La verdad es que a pesar de la tecnología, las noticias no se pueden seguir de la misma manera y lo que es peor, no se viven de la misma forma.

Cuando Jorge me comentó de la movilización, no me sentí motivada a ir, pese a que me parece una razón suficientemente buena como para salir a las calles (o a la plaza Sant Jaume). Justo ahora estoy llevando un curso sobre Participación Política, en donde analizamos porqué los ciudadanos participan ya sea de manera convencional (en organizaciones, partidos políticos, etc) o no convencional (protestas, boicots, etc). Ahora me siento y leo investigaciones pero ya no salgo a las calles. Los carnavales habían ocupado mi mente y justo hoy que han terminado pensaba escribir sobre ellos. ¿Es que acaso me he olvidado que los peruanos conocemos muy bien la palabra terrorismo?, ¿qué sabemos de secuestros, matanzas y violaciones de derechos humanos?, ¿qué las FARC son un grupo que engendra terror y por tanto a mi no me queda duda de cómo calificarlos? Al cambiar de tema, creo que inconscientemente he tratado de reivindicar mi indiferencia.

Según el Gobierno colombiano, las FARC tienen en su poder, a más de 700 personas y están dispuestas a canjear a 44 de ellas por medio millar de guerrilleros presos, mediante un acuerdo humanitario con las autoridades. ¿Esta historia no se les hace conocida? Secuestro por canje, como si las vidas humanas fueran fichas que se intercambian. Algunos sostienen que las movilizaciones en general (y esta en particular) no sirven para derrocar un régimen o poner fin a acciones terroristas y efectivamente es cierto, sin embargo, permiten a los ciudadanos de a pie levantar su voz, mostrar su inconformidad y ser agentes activos. Confluyen muchos factores a la hora de cambiar el rumbo de la historia, las movilizaciones son solo una pieza más, ahí radica su importancia.

viernes, 1 de febrero de 2008

Nuestro amor murió

Llego a mi casa después de clases y me encuentro con una nota en la mesa de la sala:

"Chicos, si pueden veámonos mañana a las 21.30 para conversar sobre el futuro
del piso. Nicolás".

Nicolás es el que nos alquila las habitaciones, nosotros le pagamos cada mes y él le paga al dueño del departamento. Era el señor barriga de la casa. Especulaciones van, especulaciones vienen… hasta que confirmamos que Nicolás se fue de la casa.

Entramos en shock! ¿Tendremos que salir todos?, ¿hasta cuándo nos podremos quedar en la casa?, ¿cómo se ha ido de esa manera?, ¿a dónde se ha ido?, ¿por qué no nos dijo nada? Millones de preguntas, confusión, nerviosismo y sobre todo rabia. Hicimos una pequeña reunión de emergencia, planteamos algunas hipótesis, sacamos cuentas, las volvimos a hacer y nos autoconvencimos de que era lo mejor que nos podía haber pasado.

Desde hace semanas la convivencia se había vuelto casi insostenible. Al inicio, como todas las relaciones, empezó con una enorme cuota de entusiasmo, ver películas, preparar comida, cenar juntos, lavar los platos del otro, prestarnos cosas, hacernos favores, etc, etc, etc. No pasó mucho tiempo para que esta etapa se desvaneciera y pasara a la fase de no soporto que dejes las cosas tiradas, que no laves tus platos, que hagas esa comida que huele mal, que escuches esa música, etc, etc, etc. Ante la primera crisis, llegaron épocas de esperanza, “no lo vuelvo a hacer, lo juro!”. Ahora si vamos a cambiar, ser más ordenados, vamos a lavar, limpiar, recoger nuestras cosas, etc, etc, etc. ¿El final? Pues volvimos a la etapa de entusiasmo para pasar luego a la de crisis y quedarnos estancados.

Nicolás se ha ido, Inés se mudará pronto, Jorge regresará a Colombia. Solo quedamos Dani y yo. Esta historia continuará…

domingo, 27 de enero de 2008

Estado de bienestar. ¿Qué es eso?

El jueves después de clases me quedé en la cafetería (o bar como lo llaman acá) de la universidad conversando con dos amigas. Miriam comentaba que en el trabajo le habían pedido que hiciera tiempo completo, cosa que no podía cumplir por las clases de la maestría. Carla y yo mirábamos los pros y contras de la propuesta. De pronto, Carla comenzó a analizar la cantidad de dinero que le descuentan por pago de impuestos, que básicamente consiste en el pago a la renta y el destinado al paro (o seguro de desempleo, es decir el dinero mensual que te da el Estado cuando estás desempleado). Yo, que no había comprendido muy bien cómo funcionaba el asunto, le pedí que volviera a explicar lo del paro. Ella me contestó con una repregunta, ¿cómo hacen para cobrar el paro en el Perú? Fue fácil de responder “en el Perú no hay paro”. Sus ojos se abrieron rápidamente y su cara denotaba una enorme sorpresa. Carla volvió a preguntar ¿y cómo hacen cuando se quedan sin trabajo? Esa es una pregunta que todavía no respondo.

La tarde se centró en temas relacionados al empleo y a lo que como ciudadanos recibimos del Estado. Comentamos sobre la jubilación y que en España (por el alto índice de personas mayores) pasa algo curioso, hay más gente cobrando jubilación que jóvenes trabajando y pagando impuestos al Estado!! Empezamos con el tema del retiro laboral, ellas se quejaban de que la mensualidad de un jubilado es muy baja, en especial en el caso de aquellos que nunca habían trabajado! En ese momento no entendí de que estaban hablando… ¿cómo una persona que nunca ha trabajado puede recibir una mensualidad del Estado? (en este caso obviamente no se llama jubilación). Ellas me dijeron que cuando una persona se queda viuda (y ya no recibe dinero del esposo) y no tiene una jubilación propia, el Estado les da 300 euros cada mes. Cantidad con la que es imposible vivir, es por eso que se quejaban de lo mal que funciona este tipo de subsidio. Ahora fui yo la que abrió los ojos y puso cara de sorpresa y dije “y por qué el Estado tendría que pagarle a alguien que nunca ha trabajado?”. La respuesta fue simple, “pues para que no se mueran!!!!, si no de qué viven?”. Me sentí excesivamente liberal, cosa que nunca me he considerado. Estaba claro, yo no quiero que nadie se muera y considero que el Estado debe proteger a los que menos tienen, sin embargo, esta idea fue difícil de comprender. Pensaba en mi madre (que encajaba perfectamente en el ejemplo), una persona que no ha trabajado y que cuando se haga mayor no recibirá jubilación. ¿De quién dependerá económicamente? A mi jamás se me ocurriría pensar en el Estado… ella dependerá de mi (y de mi hermana, claro).

Hablamos sobre nuestro futuro como… ¿politólogas? Si se quiere ejercer de manera estricta, pues solo queda el ámbito académico, por lo que Carla lo tenía claro. Ella seguiría estudiando y haría un doctorado. Sin embargo, se sentía frustrada porque en España no se valora a aquellas personas que hacen un doctorado. El Estado otorga una beca (nuevamente simbólica) para mantenerte mes a mes durante los 4 o 5 años de estudio. Carla se quejaba porque en otros países la mensualidad que te paga el Estado es muy alta y puedes vivir tranquilamente mientras te dedicas a investigar y estudiar. Yo pensaba en mi Estado, ¿dónde solicitamos ayuda económica si queremos seguir estudiando?

Estaba claro, ¿cómo puedo entender el estado de bienestar si no sé lo que es? Solo una cosa me quedó clara, el subdesarrollo en el que vivimos no es normal. Ayer Del Castillo dijo que El Perú goza de un 'proceso de despegue imparable' de crecimiento. Sin embargo, reconoció que "puede presentarse algún retraso si los reclamos exagerados de algunos sectores pretenden que en un año se haga en el país lo que no se ha hecho en mucho tiempo". ¿Reclamos exagerados? Hay gente que viene esperando toda la vida a que el Estado actúe. No se puede llamar “exagerado”. Si los peruanos vivimos al margen del sistema es porque no recibimos nada de él y porque nuestra subsistencia depende de cuántas horas al día trabajemos y de cómo nos las arreglemos cuando no hay trabajo, cuando hay viudez, cuando hay orfandad, cuando hay movilidad interna, etc.

Del Castillo siguió: "A fin de construir un progreso social en el Perú, tiene que haber un buen desarrollo y crecimiento económico. Nosotros queremos una economía sana y transmitir la riqueza a la población". ¿Transmitir la riqueza a la población?, ¿pueden empezar de una vez?

viernes, 18 de enero de 2008

Suspiro a la limeña

Lima celebra su 473 aniversario y justo ayer llegó a mi bandeja de entrada el último sondeo elaborado por el Instituto de Opinión Pública de la PUCP, que también ha sido publicado en El Comercio. He visto algunos datos que me siguen dando vueltas en la cabeza, así es que pasaré a comentar, de paso diversifico mis fuentes de referencia porque ya fui acusada de perder objetividad (por mis constantes menciones a las encuestas de APOYO, lo siento hay cosas que no puedo evitar!!).

No es novedad que Lima es una ciudad de migrantes, puedo dar fe, ya que yo soy parte del 53% que nació en alguna provincia del país. Este porcentaje se incrementa sustancialmente en los niveles más bajos, llegando a un 72% en el nivel socioeconómico E (el más bajo de toda la escala). Sin embargo, este dato no es nuevo y los que vivimos (o vivíamos) en Lima hemos sido testigos del enorme crecimiento de esta “nueva ciudad”, producto justamente de la mezcla entre el interior y la capital. Pero eso no fue lo que me llamó la atención, sino el escaso 20% que sin haber nacido en Lima, se siente limeño (yo soy parte de esa minoría). Y me quedé pensando mucho en esa interrogación… ¿de dónde soy? Cada vez que me preguntan de qué parte del Perú soy, no lo dudo, respondo “de Lima”. Me pasa aquí, me pasaba en el Perú, me ha pasado siempre. Algunas veces, luego que haber respondido, titubeo y no sé qué decir. Empiezo con la historia… “nací en Moquegua, pero desde los tres años o menos he vivido en Lima”. Entonces no sé de donde soy… ¿de dónde somos?, ¿de dónde hemos nacido?, ¿de dónde hemos vivido?, ¿de dónde es nuestra familia?, ¿de dónde hemos pasado nuestra juventud?, ¿de dónde más queremos ser? Por lo pronto yo soy de Lima y aunque me gusta sentirme provinciana y decir que el puerto de Ilo es “mi tierra”, no tengo ningún recuerdo de “mi tierra”. Soy una provinciana bamba!

Siguiendo con el tema … hay un par de preguntas en la encuesta para reflexionar: La primera es, ¿Qué tan de acuerdo o en desacuerdo está usted con la siguiente opinión: Los limeños/as tratan bien a las personas que vienen de provincia? El 67% manifestó estar en desacuerdo o muy en desacuerdo. Al cambiar la frase por “Los limeños/as son amables con los extranjeros”, los resultados son totalmente inversos, el 74% está de acuerdo o muy de acuerdo con nuestra amabilidad. ¿Qué clase de ciudadanos somos que mostramos descortesía con quienes no son de Lima pero son peruanos y nos volvemos simpáticos con quienes tampoco son de Lima pero nacieron fuera del Perú? Pensaba en que es difícil sentirse extranjero, extraño, diferente al resto cuando se está en otro país, pero debe ser aún peor sentirse distinto en el propio país por el simple hecho de estar en otra ciudad.

Una última pregunta hablando de estar fuera, fue sobre lo que más se extraña de Lima cuando nos ausentamos (sin tomar en cuenta la familia, por obvias razones). Las principales respuestas fueron la comida (30%), las comodidades que ofrece la ciudad (29%) y los amigos (15%). Yo formo parte del reducido 15%, pese que reconozco las bondades de nuestra comida, pero curiosamente todavía no la extraño. En realidad lo que sí echo de menos es quien me haga la comida!!!

Me gustó mucho la encuesta por la oportunidad de pensar en cosas en las que usualmente no pienso y porque a pesar del ruido, del tráfico, de las combis, de los ambulantes, de la contaminación, de las bocinas y del cielo gris, extraño mi ciudad. Añoro las playas, los parques, las plazas, los callejones de un solo caño, la mazamorra morada, los picarones, los anticuchos, el puente de los suspiros, los bares, las jaranas limeñas, los valses, tonderos, polcas y marineras, la revolución caliente, los tamales y chicharrones, los turrones de octubre y sobre todo el suspiro a la limeña!

He pasado varios minutos buscando un video con el que quería terminar (Limeña – composición de Augusto Polo Campos) pero las versiones que aparecen en youtube son muy malas. Así es que los dejo con un vals de jarana (que es uno de mis favoritos!)

martes, 15 de enero de 2008

El espejo


Se rompió… un viento fuerte le quitó la vida. Fue muy débil, no resistió.






Ahora es sólo eso… basura!!



No quiero ser supersticiosa, pero no me gustó nada que se rompiera mi espejo.





Quisiera que no hubiera pasado, pero hay tantas cosas que quisiera que no hubieran pasado… que la historia del espejo se queda chiquita!

viernes, 11 de enero de 2008

De Ayacucho a Venecia

Hace una semana (o un poco más) estaba en una plaza cuyo nombre no recuerdo, pese a que lo pregunté, lo leí, lo repetí, y hasta lo memoricé. Siete días han sido suficientes para que todo ese esfuerzo haya sido…. en vano! Bueno, iba caminando por esa plaza, tratando de olvidarme del frío y mirando los puestitos ambulantes alrededor… ahora que lo pienso bien, en realidad era un mercadito, de esos que me encantan! Con puestos pequeñitos, vendiendo cosas totalmente innecesarias y que así no compre nada, paso horas mirando y remirando. Esta vez no fue la excepción y apenas descubrí que estaba en un mercadito empecé el recorrido… hasta que llegué a un puesto de chompas multicolor, chalinas, chullos y guantes… esto tenía que ser peruano. Había llegado al puesto de Emily, apenas la vi la abordé con la clásica pregunta de “eres peruana, no?”. En realidad era evidente, sus chompas tenían etiquetas de “100% alpaca” y “hecho en Perú”. Luego del saludo inicial, vinieron más preguntas (las típicas entre dos peruanos en el extranjero): ¿hace cuánto tiempo estás acá?, ¿de qué parte eres?, ¿te acostumbras?, ¿se extraña, no? Emily era de Ayacucho y estaba en Venecia desde hace 3 meses, trabaja junto con su hermana vendiendo ropa de alpaca, sus hermanos la compran al por mayor y hacen los envíos hasta Italia. Ella y su hermana se encargan de vender en cuantas ferias y mercados haya. Dice que le va bien, pero “se extraña”, sobre todo porque ha dejado a sus hijos en Ayacucho.

Eran como la 5 de la tarde, pero ya estaba completamente oscuro, había empezado a granizar y era evidente que dentro de poco tenía que recoger sus cosas. Me comentó que era una mala época, el frío hacía que muy poca gente vaya y como en invierno anochece tan pronto, las horas de venta disminuyen. Por eso, tenía que abrir a las 8 de la mañana, lo que la obligaba a despertarse alrededor de las 6 y si es que le tocaba alguna otra feria (un poco más lejana) pues se levantaba a las 4am!! Mientras ella hablaba, yo solo pensaba en el frío que debe hacer a esa horas… y en que sería totalmente incapaz de seguir semejante ritmo! La escuchaba sorprendida, por el esfuerzo, por el ingenio, por vender un poco del Perú en una plaza cuyo nombre no recuerdo.

Ya para despedirnos le pregunté qué tal había vendido ese día, me dijo que bien, le conté que había visto a mucha gente con chullos parecidos a los que vendía. Me contó molesta que los chinos los habían copiado, vendían unos igualitos y obviamente a menos precio. Yo que no tengo nada en contra de la piratería, no pude evitar sentir rabia… los chinos vendían chullos bamba!!!

Me quedé pensando en dos cosas, en cuántos peruanos habrán regados por el mundo ganándose la vida en horarios, climas e idiomas adversos y en que quería copiarle algo a los chinos y venderlo más barato!!! Si se les ocurre algo me avisan!