
Jorge es todo lo contrario, se dice de derecha pero no lo parece. Tenía muchas ganas de ir a la manifestación contra las FARC pero unas clases a media mañana se lo impidieron. Está en total desacuerdo con Chávez y por ende, con toda forma de gobierno que recorte la libertad. A pesar de ser de derecha, como él mismo se ha definido, siento que tengo una forma de pensar más parecida a la suya, situación que en realidad me confunde mucho... ¿Seré yo también de derecha y habré estado equivocada creyéndome otra cosa?
Jorge y Nico trabajaban para el gobierno de Bogotá y están muy vinculados a la situación política de su país, me torturaban escuchando radio colombiana todas las mañanas, tardes y noches (el equivalente a RPP) y sin querer me enteraba del día a día colombiano.
Es curioso, hemos vivido juntos por mucho tiempo y hemos hablado de varias cosas y creo que nunca de las FARC. Pensaba ahora que veo tantas noticias, blogs y artículos sobre el tema, que la distancia geográfica debe haber influido para que me sienta alejada. Aquí, aunque también se convocó y se movilizó gente, “alrededor de un millar de personas reunidas en la plaza de Sant Jaume”, según El Periódico de Cataluña, no ha sido una cuestión de fondo (o al menos así me parece). Creo que la cercanía a las elecciones generales españolas está monopolizando los medios de comunicación. La verdad es que a pesar de la tecnología, las noticias no se pueden seguir de la misma manera y lo que es peor, no se viven de la misma forma.
Cuando Jorge me comentó de la movilización, no me sentí motivada a ir, pese a que me parece una razón suficientemente buena como para salir a las calles (o a la plaza Sant Jaume). Justo ahora estoy llevando un curso sobre Participación Política, en donde analizamos porqué los ciudadanos participan ya sea de manera convencional (en organizaciones, partidos políticos, etc) o no convencional (protestas, boicots, etc). Ahora me siento y leo investigaciones pero ya no salgo a las calles. Los carnavales habían ocupado mi mente y justo hoy que han terminado pensaba escribir sobre ellos. ¿Es que acaso me he olvidado que los peruanos conocemos muy bien la palabra terrorismo?, ¿qué sabemos de secuestros, matanzas y violaciones de derechos humanos?, ¿qué las FARC son un grupo que engendra terror y por tanto a mi no me queda duda de cómo calificarlos? Al cambiar de tema, creo que inconscientemente he tratado de reivindicar mi indiferencia.
Según el Gobierno colombiano, las FARC tienen en su poder, a más de 700 personas y están dispuestas a canjear a 44 de ellas por medio millar de guerrilleros presos, mediante un acuerdo humanitario con las autoridades. ¿Esta historia no se les hace conocida? Secuestro por canje, como si las vidas humanas fueran fichas que se intercambian. Algunos sostienen que las movilizaciones en general (y esta en particular) no sirven para derrocar un régimen o poner fin a acciones terroristas y efectivamente es cierto, sin embargo, permiten a los ciudadanos de a pie levantar su voz, mostrar su inconformidad y ser agentes activos. Confluyen muchos factores a la hora de cambiar el rumbo de la historia, las movilizaciones son solo una pieza más, ahí radica su importancia.