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miércoles, 12 de marzo de 2008

Les Corts – 2da temporada

Desde hace varias semanas creo que he pasado a la segunda temporada. Me explico, ya no me siento “recién llegadita”, conozco buena parte de la ciudad, muchas calles, autobuses, líneas de metro, etc. No estoy como Pedro en su casa, porque mis limitaciones de orientación me lo impiden, pero por lo menos, me muevo en Barcelona a nivel “usuario”.

El barrio donde vivo se llama Les Corts (o Las Cortes en castellano), ya sé los horarios del supermercado, de la panadería, la farmacia, etc. Tengo mis “caseritos” y los rostros de mis vecinos me son familiares. No puedo decir que me siento como en casa, pero ya no me siento extraña, lo cual en realidad, es sumamente importante. Creo que estoy en la segunda temporada.

Mi casa ha vuelto a la tranquilidad, hace un poco más de un mes, caímos en crisis, pero el tiempo mezclado con paciencia y mucha voluntad, hacen que las cosas vuelvan a estar en armonía. Es como si el tiempo se sintiera culpable y decidiera devolvernos la estabilidad que nos quitó. Porque además sabe que volveremos a perder el equilibrio y lo necesitaremos para recuperarnos. Es un círculo vicioso, como la vida misma, donde pasamos por momentos de perfecta armonía, caemos en épocas en donde todo se torna gris y luego, en algún instante, no sé cómo, nos levantamos, volvemos a caminar y a recuperar la perfecta armonía.

Ahora en Les Corts son buenos tiempos y toca disfrutarlos. El último en llegar ha sido Marco, y como buen italiano ya preparó pasta para toda la familia. En una casa en donde los cocineros escasean y la buena comida no se prueba con frecuencia (a decir verdad, creo que hasta ahora no se ha probado), pues su gesto fue por demás valorado. Tobias es todo un personaje, es Phoebe en versión masculina. Vivir con él ha hecho que descubra que me gusta enseñar español. Dani y Montse son las mexicans, a veces cuando hablo con ellas, siento que estoy en una novela! Es muy chistoso… son (junto conmigo) el lado femenino de la casa. Yo, aunque suene duro, soy la más vieja… lo cual ha servido para etiquetarme como “la mamá”, no me gusta mucho… pero es. No solo soy la mayor sino además la más antigua en el depa. Creo que mi personaje en esta segunda temporada es el más aburrido!

Estos nuevos tiempos además vienen cargados de una incipiente primavera, lo cual me hace mucho bien. Ya era momento de sol, de flores, de calor, de buenas noticias, de alegría y de empezar a respirar armonía. Hace tiempo que me hacía falta.

Como post data, una foto de la transición... de izquierda a derecha Montse, Tobias, Jorge, Karina y Dani.


viernes, 1 de febrero de 2008

Nuestro amor murió

Llego a mi casa después de clases y me encuentro con una nota en la mesa de la sala:

"Chicos, si pueden veámonos mañana a las 21.30 para conversar sobre el futuro
del piso. Nicolás".

Nicolás es el que nos alquila las habitaciones, nosotros le pagamos cada mes y él le paga al dueño del departamento. Era el señor barriga de la casa. Especulaciones van, especulaciones vienen… hasta que confirmamos que Nicolás se fue de la casa.

Entramos en shock! ¿Tendremos que salir todos?, ¿hasta cuándo nos podremos quedar en la casa?, ¿cómo se ha ido de esa manera?, ¿a dónde se ha ido?, ¿por qué no nos dijo nada? Millones de preguntas, confusión, nerviosismo y sobre todo rabia. Hicimos una pequeña reunión de emergencia, planteamos algunas hipótesis, sacamos cuentas, las volvimos a hacer y nos autoconvencimos de que era lo mejor que nos podía haber pasado.

Desde hace semanas la convivencia se había vuelto casi insostenible. Al inicio, como todas las relaciones, empezó con una enorme cuota de entusiasmo, ver películas, preparar comida, cenar juntos, lavar los platos del otro, prestarnos cosas, hacernos favores, etc, etc, etc. No pasó mucho tiempo para que esta etapa se desvaneciera y pasara a la fase de no soporto que dejes las cosas tiradas, que no laves tus platos, que hagas esa comida que huele mal, que escuches esa música, etc, etc, etc. Ante la primera crisis, llegaron épocas de esperanza, “no lo vuelvo a hacer, lo juro!”. Ahora si vamos a cambiar, ser más ordenados, vamos a lavar, limpiar, recoger nuestras cosas, etc, etc, etc. ¿El final? Pues volvimos a la etapa de entusiasmo para pasar luego a la de crisis y quedarnos estancados.

Nicolás se ha ido, Inés se mudará pronto, Jorge regresará a Colombia. Solo quedamos Dani y yo. Esta historia continuará…