Buscaba una foto para ilustrar esta entrada, una imagen que pudiera reflejar el respeto a la vida, y a la justicia. Esta es la flor de la cantuta, lleva el nombre de la universidad en donde hace 17 años, el Estado mató a nueve estudiantes y un profesor. Este es uno de los crímenes por los que se ha sentenciado a Alberto Fujimori.
Así como este episodio, el Estado, en su lucha contra el terrorismo, cometió violaciones, atropellos, secuestros, asesinatos, daños irreparables... pérdidas irreparables. Me pregunto, ¿son 25 años de condena suficientes?. Nada les devolverá la vida a quienes la perdieron en estos años de terror, nada dará consuelo a las madres y familiares de las víctimas, a los desplazados, a los perseguidos, a los torturados. Nada.
Cuando se hace tanto daño, no hay forma de repararlo, ni sentencia que pueda hacer justicia. Sin embargo, tenemos que restringirnos a la forma en que la sociedad hace "justicia", tenemos que ceñirnos a juicios, condenas y encarcelamientos. Esta mañana el Poder Judicial ha hecho historia y como ciudadana me siento satisfecha. La sentencia ha sido clara: Tribunal condena a Alberto Kenya Fujimori Fujimori como autor mediato de los delitos imputados a 25 años de prisión, computada desde el 7 de noviembre de 2005, que vencerá el 10 de febrero 2032.
Ahora, debemos cuidar que la historia no nos juegue una mala pasada, que el Fujimorismo no regrese al poder, que no hayan indultos, ni perdones, ni burlas, que quienes atropellaron a los más indefensos, no lo vuelvan a hacer. Tengo confianza de que algo hemos aprendido.
Hace más de un año cuando empezó este juicio y trataba de seguirlo a distancia, escuchaba mucho una canción que me hacía pensar en esto del recuerdo y de la conciencia de que la historia no se debe volver a repertir:
Así como este episodio, el Estado, en su lucha contra el terrorismo, cometió violaciones, atropellos, secuestros, asesinatos, daños irreparables... pérdidas irreparables. Me pregunto, ¿son 25 años de condena suficientes?. Nada les devolverá la vida a quienes la perdieron en estos años de terror, nada dará consuelo a las madres y familiares de las víctimas, a los desplazados, a los perseguidos, a los torturados. Nada.
Cuando se hace tanto daño, no hay forma de repararlo, ni sentencia que pueda hacer justicia. Sin embargo, tenemos que restringirnos a la forma en que la sociedad hace "justicia", tenemos que ceñirnos a juicios, condenas y encarcelamientos. Esta mañana el Poder Judicial ha hecho historia y como ciudadana me siento satisfecha. La sentencia ha sido clara: Tribunal condena a Alberto Kenya Fujimori Fujimori como autor mediato de los delitos imputados a 25 años de prisión, computada desde el 7 de noviembre de 2005, que vencerá el 10 de febrero 2032.
Ahora, debemos cuidar que la historia no nos juegue una mala pasada, que el Fujimorismo no regrese al poder, que no hayan indultos, ni perdones, ni burlas, que quienes atropellaron a los más indefensos, no lo vuelvan a hacer. Tengo confianza de que algo hemos aprendido.
Hace más de un año cuando empezó este juicio y trataba de seguirlo a distancia, escuchaba mucho una canción que me hacía pensar en esto del recuerdo y de la conciencia de que la historia no se debe volver a repertir:
"Ustedes que ya escucharon
la historia que se contó
no sigan allí sentados
pensando que ya pasó.
No basta sólo el recuerdo,
el canto no bastará.
No basta sólo el lamento,
miremos la realidad”
Canción para no olvidar: "Canción final de la Cantata de Santa María" - Quilapayún.
Todo comenzó a la una de la madrugada del 24 de marzo de 1976 cuando el general José Rogelio Villarreal le dijo a Isabel Martínez de Perón: “Señora, las Fuerzas Armadas han decidido tomar el control político del país y usted queda arrestada”. Es cierto: el país no estaba bien, había inflación, crisis sindical, violencia y una sensación de ingobernabilidad absolutamente real; pero lo que se iniciaba esa fatídica madrugada sería peor. Asumía el control del país una Junta de Comandantes en Jefe integrada por el teniente general Jorge Rafael Videla.
Esta foto es de la Plaza de Mayo, lunes 23 de marzo, víspera del feriado. Ya se habían iniciado las actividades y se sentía ambiente de organización para participar del día de la memoria. Hace pocos años, el gobierno decretó el 24 como feriado nacional, se trata de una medida reciente, aunque según me dijeron, pese a que antes no era feriado, siempre había manifestaciones en la Plaza de Mayo.
Que se destine el dinero a otra cosa, aquí no necesitamos museos, hay un sesgo contra las Fuerzas Armadas, no queremos recordar, no nos interesa, tenemos otros problemas más urgentes, más importantes. No, no queremos recordar.

