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sábado, 17 de mayo de 2008

Vuelvo a casa

He tenido super olvidado este espacio. Han sido días de viajes, de idas y venidas, de lecturas, trabajos, visitas y pocas horas de sueño, pero este tiempo ha tenido algo en común, ha estado cargado de peruanidad.

Estuve hace dos semanas en Salamanca, en un congreso sobre "Perú en el siglo XXI" y desde varios puntos de vista (históricos, políticos, económicos, etc) se analizaba y describía la situación del Perú, la estabilidad económica, el crecimiento sostenido (por encima del promedio de la región), reformas significativas que ha hecho el Estado y muchas otras buenas noticias que lamentablemente, no fueron suficientes para dejar una sensación optimista. Por alguna razón esta bonanza macroeconómica no está pudiendo resolver los problemas más básicos, el empleo (pese a haber crecido) sigue siendo insuficiente, la pobreza (aunque se ha reducido) sigue golpeándonos, no vivimos más en un estado de guerra, pero las recomendaciones de la CVR siguen sin cumplirse y el gobierno bajo cualquier pretexto ningunea los movimientos de DD.HH y entre las cosas que a mi parecer son más graves, es que este crecimiento económico no está sirviendo para disminuir las desigualdades sociales.

Hace pocos días tuve que entregar un trabajo que me llevó a buscar información sobre los peruanos en España y sobre el efecto migratorio que sufre el Perú. Los números son alarmantes, el año pasado se fueron del país cerca de 400 000 personas, lo que nos lleva a un promedio de 1000 personas al día. Pese a que supuestamente la situación del país está ahora mucho mejor y las dificultades para los inmigrantes cada vez aumentan más (sobre todo si son ilegales, sino veamos Italia y sus medidas de emergencia), pese a todo ello, los peruanos se siguen yendo.

Todo esto coincidió con mi angustiosa búsqueda de conseguir un cupo para regresar a Lima. Ya lo tengo. La cuenta regresiva ha empezado, lo sé pero todavía no lo asimilo, ya habrá tiempo para eso. Por lo pronto, este año formaré parte del angosto grupo de peruanos que regresan a casa.

Canción para volver - Illapu

sábado, 12 de abril de 2008

¿Y ahora qué?

No sé. Hace mucho que no escribo en este hueco y no por falta de ganas o de ideas, sino por falta de tiempo. Ya me había olvidado del significado de esas tres palabras y sobre todo de la sensación que generan. No me gusta. Los meses están pasando muy de prisa, las clases me están desbordando y el final de la maestría se convierte en sinónimo de… ¿tesis?, ¿en pleno verano?, ¿en vacaciones?, ¿en Barcelona? No suena bien, lo sé.

Pero el final también es sinónimo de ¿y ahora qué? Lo más sencillo sería no cuestionarlo y regresar, la conducta más esperable. Sin embargo, me paso la vida complicando hasta las decisiones más sencillas de tomar, dándole vueltas a todo, imaginando como sería la historia si esto en lugar de lo otro. ¿Regresar será mejor que quedarse?, lo que siempre pienso es ¿quedarse para qué?, ¿qué tanto estoy dispuesta a hacer para escribir mi historia viviendo fuera del Perú? Y otra cosa que también pienso siempre es ¿regresar para qué? Mi vida en Lima la conozco de memoria, lo que quiero y extraño ahí estará, esperándome volver y me llena de alegría, de entusiasmo, de luz y lucidez; pero lo que no quiero y no extraño, también estará y eso me llena de cólera, de pena y sobre todo de frustración.

Hace algunos sábados fui a un encuentro de mujeres peruanas en Barcelona, desde que estoy acá ha surgido en mí cierta fascinación por el fenómeno de la migración. Es algo que he empezado a ver de una forma muy distinta. Fue muy interesante escuchar historias, ver rostros, leer testimonios, todas mujeres, todas peruanas… como yo. Algunas habían venido hace muchos años, cuando no se necesitaba visa y conseguir la legalidad o incluso la nacionalidad española era una cuestión muy sencilla de resolver. Otras llegaron escapando del terrorismo, del gobierno de Alan (sí, ese que tenemos otra vez!!), de la dictadura de Fujimori… y las más recientes, llegadas alrededor del nuevo siglo.

Creo que las mujeres en comparación a los hombres, tienen motivaciones distintas para emigrar. Muchas habían venido para unirse a sus esposos y habían traído a sus hijos (a los que habían podido traer), algunas se habían enamorado y casado con españoles, otras habían venido a estudiar y se habían quedado y también estaban las que habían conseguido una visa de turista y no regresaron más. De este último grupo me llamó la atención Giovanna, entró a España hace un par de años, empezó a buscarse la vida y se quedó. El menor de sus hijos tenía 10 meses cuando vino, ella y su esposo habían terminado la universidad en Arequipa y ninguno de los dos encontraba trabajo. Estar acá era una forma de ayudar económicamente a su familia, de poder pagarles un colegio particular a sus hijos, de reducir su culpa y su soledad al estar lejos… su historia me conmovió. Giovanna no sabía qué hacer, si quedarse a pesar de la tristeza, de la distancia, de lo duro que debe ser sentirse una “ilegal”, de saber que si sales no podrás volver a regresar…. Sentía que de irse, todo el esfuerzo no valdría la pena, pero de quedarse, cada día sin ver crecer a sus hijos era muy doloroso y hay cosas, muchas cosas, que el dinero no logra resolver.

Yo no creo en las casualidades y ayer, después de haber estado pensando tanto en ella, me la encontré en el metro, regresaba del trabajo (como no tiene documentos, un quehacer de bajo peligro es la limpieza doméstica) hablamos un poquito y me dijo que había decidido regresar al Perú, estaba buscando pasajes para setiembre. No pudimos hablar más, tuvo que bajarse… no sé por qué su decisión me dio tranquilidad. Pienso en ella y pienso en las mujeres que viven fuera de su país, que están lejos de sus familias... y al hacerlo, de alguna manera pienso en mí también.

Uno de los caballitos de batalla de las pasadas elecciones presidenciales fue la lucha contra la inmigración, Rajoy culpaba a Zapatero de no haber hecho nada para reducirla y que más bien España se había convertido en una coladera…. los inmigrantes entraban como Pedro a su casa, él tomaría medidas drásticas para impedirlo, aquí un extracto de lo que dijo en el segundo debate: “(…) hay muchas personas que se ven perjudicadas, las personas que vienen de fuera tienen derechos, pero los españoles también tienen derechos y a la hora de ir a una plaza escolar, a la hora de ver qué se puede hacer con las becas de comedor, a la hora de ir a la sanidad pública, a la hora de buscar viviendas, pues algunos españoles se pueden ver perjudicados”. Es decir, para Rajoy, las personas que vienen de fuera le están quitando un lugar en el colegio a un niño español o lo que es peor una atención médica en un hospital!! Hay algo que se llama intolerancia y que muchas veces nos lleva a hacer juicios poco correctos. Entre los partidos de derecha (como el de Rajoy), en Cataluña hay uno que se llama Convergencia y Unión (CiU), hace unos días vi un rezago de la campaña… juzguen ustedes mismos.

Por si no entiende bien el catalán, lo que dice es: “La gente no se va de su país por ganas sino por hambre. Pero en Cataluña no cabemos todos”. Duran fue un candidato al parlamento español, no sé si consiguió un escaño o no, pero por lo menos el partido quedó bastante maltratado en las pasadas elecciones, eso me hace pensar que el sentido común no se ha perdido del todo en Cataluña.

Toda esta descripción de ideas y sucesos no son más que la cantidad de información no procesada que hay en mi cabeza. Ser extranjero es una experiencia compleja, de bueno tiene mucho, pero de incómodo también. Saber que eres diferente, que tu acento es distinto, que tus comidas son otras, que tu forma de celebrar, de saludar, de hablar… aunque similar (claro, no estoy en la China) es diferente. Pese a ello, me sigo preguntando ¿y ahora qué?, ¿a dónde quiero ir?, ¿dónde quiero estar?, ¿de qué forma quiero vivir?, ¿con quién quiero vivir?... quizás ya esté demasiado grande para plantearme estas preguntas… quizás esté viviendo una adolescencia tardía (otra vez!)…. quizás ya debería tenerlo resuelto, pero no es así. Quiero ser protagonista de mi vida, ser yo quien tome las decisiones, aunque me pueda arrepentir, no quiero hacer lo que se supone, lo que se espera, lo que “tiene que ser”, sin la certeza de que es lo correcto, lo que tarde o temprano me hará sentir bien, satisfecha, feliz.

Hay una canción de Ismael Serrano que me reconforta mucho, ahora cuando la escucho pienso en Giovanna… ¿me habré obsesionado con ella? Aquí un parrafito y luego la canción.

No estarás sola,
siempre habrá quien te ayude a hacer las mudanzas,
quien te regale manos, flores, presencias, sin pedir nada.


lunes, 17 de diciembre de 2007

Los que se fueron


Hace algunos días fui a ver “14 kilómetros”, es una película española de Gerardo Olivares que retrata la odisea de 3 nigerinos por cruzar la frontera y llegar a un lugar mejor para vivir. Esta historia es para nosotros por demás conocida, salir del país e irse a otro en donde encontremos mejores “oportunidades” es casi pan de cada día. ¿Quién no tiene un familiar, amigo o conocido que viva fuera del Perú? Según APOYO (encuesta de setiembre, 2007) el 53% de peruanos tiene familiares en el extranjero y a un 70% le gustaría irse a vivir fuera.

Esta realidad se ve distinta cuando uno está fuera del país, es decir, cuando se es parte del porcentaje de gente que se fue. Siempre he visto la emigración como un hecho natural y todavía no comprendo bien porque existen restricciones. Las personas deberían ser libres de poder elegir el lugar donde vivir y ninguna embajada debería decirte no, además porque esto ocurre de manera tan arbitraria, algunos sí y otros no. Solo entre enero y setiembre el número de emigrantes bordeó los 294 mil, yo debo estar dentro de ese cálculo. Es como si el departamento de Tacna se hubiera quedado sin habitantes!! Alrededor de 32 mil peruanos al mes se quedan a vivir en el extranjero!! Espero no estar dentro de ese cálculo.

Decía que la emigración me parece un hecho natural, siempre y cuando sea algo voluntario y no forzado. Me explico, considero voluntario cuando una persona de propia iniciativa decide vivir en otro país, porque le provoca, por ganas de conocer, experimentar, aprender, etc. Es forzado cuando el propio país te empuja a hacerlo, porque no te da oportunidades de crecimiento, porque no hay trabajo, porque se vive muy mal, porque no hay futuro. Esa es una realidad que no me parece natural. Aquí en España hay muchos inmigrantes y creo que la mayoría son del segundo tipo (inmigrantes forzados). Sin embargo, ese no es el peor escenario, porque uno puede migrar de manera legal o ilegal. Ser inmigrante ilegal es una situación por la que pasan muchísimos peruanos. Alguna vez, los he escuchado en el metro (reconozco a mis paisanos por el acento), algunos toman el último tren (de las 12 de la noche) recién saliendo de sus trabajos. Hablan de sus familias, que ya vienen el próximo mes, que han juntado muchos meses de trabajo para mandarles el pasaje, que mañana empiezan la jornada a las 9 de la mañana, que hay un locutorio cerca desde donde se puede llamar a Lima. A mi esta situación me indigna. No es justo que en nuestro país no se pueda vivir, que conseguir trabajo sea tan difícil, que los sueldos sean tan bajos, que muy pocos conozcan las palabras “calidad de vida” o “Estado de bienestar”.

Entre las muchas colas que he tenido que hacer para conseguir la visa para un sueño, conocí en la embajada española a una chica que estaba pidiendo una visa de trabajo (bamba). Una empresa española le cobraba 5000 euros para decir que la quería contratar. Si todo salía bien y no se daban cuenta, ella estaría viajando muy pronto a un país del otro lado del océano, con una deuda enorme (sin contar el pasaje de avión) y además sin ninguna oferta de trabajo! Así como ella, miles de peruanos, sudamericanos, africanos, buscando en un país desconocido (y algunas veces con un lenguaje desconocido) un espacio para vivir. Creo que suficiente esfuerzo es salir del país, algunos trabajos (sobre todo para los ilegales) no son buenos, los sueldos menores y encima, tienen que ingeniárselas para conseguir su tarjetita de residencia! Claro, eso les permite volver al Perú, pero en la mayoría de los casos solo será de visita, porque pese a lo malo que lo puedan pasar fuera, parece que siempre es mejor que vivir en el Perú.

Empecé esta entrada hablando de "14 kilómetros", cuando llegue a Lima, hay que verla!!! Ahí va!!


Y para terminar... una canción para sentirse clandestino por no llevar papel!!!