
Hace algunos días fui a ver “14 kilómetros”, es una película española de Gerardo Olivares que retrata la odisea de 3 nigerinos por cruzar la frontera y llegar a un lugar mejor para vivir. Esta historia es para nosotros por demás conocida, salir del país e irse a otro en donde encontremos mejores “oportunidades” es casi pan de cada día. ¿Quién no tiene un familiar, amigo o conocido que viva fuera del Perú? Según APOYO (encuesta de setiembre, 2007) el 53% de peruanos tiene familiares en el extranjero y a un 70% le gustaría irse a vivir fuera.
Esta realidad se ve distinta cuando uno está fuera del país, es decir, cuando se es parte del porcentaje de gente que se fue. Siempre he visto la emigración como un hecho natural y todavía no comprendo bien porque existen restricciones. Las personas deberían ser libres de poder elegir el lugar donde vivir y ninguna embajada debería decirte no, además porque esto ocurre de manera tan arbitraria, algunos sí y otros no. Solo entre enero y setiembre el número de emigrantes bordeó los 294 mil, yo debo estar dentro de ese cálculo. Es como si el departamento de Tacna se hubiera quedado sin habitantes!! Alrededor de 32 mil peruanos al mes se quedan a vivir en el extranjero!! Espero no estar dentro de ese cálculo.
Decía que la emigración me parece un hecho natural, siempre y cuando sea algo voluntario y no forzado. Me explico, considero voluntario cuando una persona de propia iniciativa decide vivir en otro país, porque le provoca, por ganas de conocer, experimentar, aprender, etc. Es forzado cuando el propio país te empuja a hacerlo, porque no te da oportunidades de crecimiento, porque no hay trabajo, porque se vive muy mal, porque no hay futuro. Esa es una realidad que no me parece natural. Aquí en España hay muchos inmigrantes y creo que la mayoría son del segundo tipo (inmigrantes forzados). Sin embargo, ese no es el peor escenario, porque uno puede migrar de manera legal o ilegal. Ser inmigrante ilegal es una situación por la que pasan muchísimos peruanos. Alguna vez, los he escuchado en el metro (reconozco a mis paisanos por el acento), algunos toman el último tren (de las 12 de la noche) recién saliendo de sus trabajos. Hablan de sus familias, que ya vienen el próximo mes, que han juntado muchos meses de trabajo para mandarles el pasaje, que mañana empiezan la jornada a las 9 de la mañana, que hay un locutorio cerca desde donde se puede llamar a Lima. A mi esta situación me indigna. No es justo que en nuestro país no se pueda vivir, que conseguir trabajo sea tan difícil, que los sueldos sean tan bajos, que muy pocos conozcan las palabras “calidad de vida” o “Estado de bienestar”.
Entre las muchas colas que he tenido que hacer para conseguir la visa para un sueño, conocí en la embajada española a una chica que estaba pidiendo una visa de trabajo (bamba). Una empresa española le cobraba 5000 euros para decir que la quería contratar. Si todo salía bien y no se daban cuenta, ella estaría viajando muy pronto a un país del otro lado del océano, con una deuda enorme (sin contar el pasaje de avión) y además sin ninguna oferta de trabajo! Así como ella, miles de peruanos, sudamericanos, africanos, buscando en un país desconocido (y algunas veces con un lenguaje desconocido) un espacio para vivir. Creo que suficiente esfuerzo es salir del país, algunos trabajos (sobre todo para los ilegales) no son buenos, los sueldos menores y encima, tienen que ingeniárselas para conseguir su tarjetita de residencia! Claro, eso les permite volver al Perú, pero en la mayoría de los casos solo será de visita, porque pese a lo malo que lo puedan pasar fuera, parece que siempre es mejor que vivir en el Perú.
Empecé esta entrada hablando de "14 kilómetros", cuando llegue a Lima, hay que verla!!! Ahí va!!
Y para terminar... una canción para sentirse clandestino por no llevar papel!!!